Hola Maria, mi Maria. Mi niña. Es curioso, hace ya algunos dias que has nacido y sin embargo aun me parece extraño nombrarte. Aun me suena más cercano nombrarte como cuando estabas en mi barriguita. Experimentar todo ese amor hacia ti, aun sin nombre, aun no nacida.
Sabes? Yo pensaba que la maternidad, esa tan famosa, tan escrita y tan loada, (tan mítica encuentro hoy) era algo instintivo. Instintivo en ti, que me buscarías y reconocerías allí donde estuviese. Instintivo en mi, que nada más verte me desharía de ternura, te reconocería como carne de mi carne y me vería en ti, reflejada. He escuchado y leido tanto estando embarazada sobre ese sentimiento, sobre ese “ instinto” sobre la “diada madre-hijo” y tantos comentarios… “Ya verás cuando nazca que feliz vas a ser” “ es lo más bonito que te va a suceder en la vida” “Ya nunca serás la misma”…
Y sin embargo nada de eso sucedió con el parto. Te vi llegar, ansiosa por verte, ansiosa por experimentar ese sentimiento, pensando que me necesitabas tanto…y me encontre ante mi a un bebe desconocido, extraño, irreconocible. No podia reconocerme en ti, en ninguna de tus formas, quizá en alguno de tus gestos…como por etapas fui haciendo descubrimientos: Primero que no me necesitabas a Mi, que yo no era nadie para ti, no parecías al menos reconocerme, llorabas cuando te cogía entre mis brazos, llorabas en mi pecho y fuera de él, intenté darte mi amor, ese que había reservado para ti durante tantos meses, cultivado y crecido dentro de mi, pero tu simplemente lo ignorabas. No hacías el menor gesto que significara proximidad, alegría, reconocimiento de tu madre…simplemente nada. Era como si estuvieras en una burbuja ajena a todo. Tampoco tenias rasgos de niña, era como si aun no tuvieras género al que pertenecer. Los ojitos arrugaditos, apretados e hinchados, te alejaban de mi y yo me quedé desconcertada. Te puse al pecho, concienciada con la lactancia materna, nada más acercarte a mi, después de esperar ansiosamente esas dos horas eternas, después de la cesárea, a que me dejaran verte . Te puse al pecho desobedeciendo a mi matrona y a todas las enfermeras, que decían que después de la cesárea era imposible dar el pecho hasta pasadas al menos 24 horas. Te puse al pecho llena de amor y esperanza, deseando internamente que esa fuese la llave que abriese la puerta de nuestra intima y profunda relación. ¡Me dolió tanto! Jej. Yo no sabía darte el pecho y tu no sabias cogerte bien a mi pecho. De nuevo se rompía otro de mis estereotipos “ el bebe naturalmente trepa hasta el pecho de la madre y allí se pone a mamar dulcemente” Aquello no era dulce, era horrible, era como si tuvieses dientes en esa boquita chiquitita, recuerdo una imagen que lei en algún libro, “es como tener una piraña cogida al pecho” . ¿Donde estaban todos esos sentimientos de ternura y felicidad de las mujeres que veía en las fotos de los libros sobre maternidad dando el pecho? Lo peor de todo era verte a ti, mi chiquitita, pegando alaridos, dándome con el puñito cerrado en los pechos, la boca abierta de par en par desgañitándote, hambrienta y furiosa por no poder saciarte. Uf nadie me había explicado que en eso consistía la lactancia materna. Pero en eso consistía? NO, debe ser solo el principio.
Hola mi amor, hace un mes y exactamente 9 dias que has nacido, y hoy voy a comenzar a escribirte un diario. Un diario con todas mis emociones, con mis sensaciones, que podamos recordar cuando seas adulta, cuando todo esto pase, cuando ya ni yo me acuerde…
Has tenido la suerte de nacer en una pareja que se quiere de veras…ummm porque estoy diciendo esto antes de todo, no se; pero creo que para ti es muy importante saberlo. Tampoco se si este diario alguna vez tendrá posibilidad de concretarse. Uff el primer descubrimiento que he hecho sobre la maternidad es que no tengo tiempo de nada, hace siglos que no miro mi correo ni contesto a mis amigas, la casa esta bastante abandonada, y yo , jaja. También. Así que todo el tiempo que dedique a escribirte para el futuro, será tiempo que le robo a mi descanso, que hoy por hoy es mi objetivo primordial. Antes de nada, voy a trascribirte algo que puse en tu diario de recuerdos cuando aun estaba embarazada:
Semana 35 de Embarazo
Soñamos con cuando nazcas, tenemos ganas de decirte “cosita linda” “mi amor chiquitito” “nenita” “mi nenita” como cuando tocábamos mi panza tu padre y yo y tus pataditas nos contestaban. Estoy en la semana 35 y tu te mueves un montón. Ahora tengo más molestias, me dan fuertes ardores de estomago, tengo ciática y me duele el pubis, pero hasta hace muy poco el embarazo había ido genial.
Recuerdo el día que me enteré que estaba embarazada. Me hice la prueba, yo sola, sin decir nada a nadie, extrañada por el retraso. Pensaba que, como otras veces, el resultado sería negativo, y que todo habría sido una ilusión de mi cabeza. Tu papa no estaba, estaba trabajando. Lo llamé varias veces, pero tardó en venir. Yo estaba emocionada. Sola allí, mientras esperaba, se me saltaron las lagrimas, me reía, no me lo podia creer. Ahogaba con mis manos un grito que no salía de mis labios, mientras mis ojos lloraban de emoción. Pasó toda mi vida en aquel momento, tantos miedos, tantas emociones, tantas alegrias…
Aparece tu padre por la puerta, extrañado por la urgencia de mi llamada. Lo miro y vuelvo a llorar. Solo puedo abalanzarme sobre él y abrazarlo, mientras comienzo a sollozar. El se asusta, no entiende lo que pasa. Entonces me separo de él, aún abrazada, lo miro a los ojos, con los míos envueltos en lagrimas y se lo digo: “Estoy embarazada” “ Vas a ser papá!”No lo puede creer, me sostiene por los antebrazos separándome aún más de él, para mirarme con más perspectiva, y me pregunta de nuevo “ que has dicho? ¿ estás segura? Yo asiento con la cabeza y lo abrazo, ya no puedo hablar. De nuevo las lagrimas me ahogan un gemido. El vuelve a separarme, aun aturdido, ¿ como lo sabes? Aun sin decir nada me separo de él totalmente y le entrego la prueba y las instrucciones, para que verifique que es un positivo. Tu padre sigue resistiendose, “¿ como de fiable es esto? ¿ Puede haber un error? Pero ya me mira emocionado, me abraza muy fuerte y me dice que me ama mucho. Me dejo fundir en ese abrazo, emocionada, aterrada también, feliz y muy nerviosa. Ese momento fue muy especial en nuestras vidas y cuando lo recuerdo aun me emociono mucho. Jajajaja sabes? Tu papa no se lo quería creer, y hasta que no fuimos al médico y la comadrona me hizo la prueba de nuevo, no se lo creyó del todo. Una vez que nos dijo que era positivo, tu padre salió emocionado y se echó a llorar.
Después vinieron los ajustes en casa, teníamos la casa pensada para dos, la habitación que sobraba convertida en estudio, todos los espacios amplios y confortables, lo que en la época actual, con las viviendas tan pequeñas, y más en el centro, es todo un lujo. Actualmente en el año 2005, hay un gran revuelo, porque la ministra de vivienda, quiere hacer casas de protección oficial de 30 m2. 30 metros cuadrados! Y a ella le parece bien. No sabemos cuanto tenemos en casa pero tu casita, aquí en pleno centro de Madrid, es muy confortable. Ojalá fuera nuestra y nos la vendiera el propietario, pero ya nos dijo que no, que no estaba por la labor.
Te dejo Maria que estoy agotada y quiero echarme un ratito, en 15 minutos querrás comer de nuevo.